
Bogotá, marzo de 2026. La Alcaldía Local de Engativá reafirma su compromiso con la construcción de espacios laborales seguros, respetuosos y libres de cualquier tipo de violencia, empezando desde su propia institucionalidad. Así lo ratificó este miércoles, al realizar el conversatorio “Aquí sí se habla: lo incómodo no es normal”, en el cual implementó el Protocolo para la Prevención y Atención de Casos de Acoso y Violencia Sexual, Violencia Basada en Género y/o Discriminación en el Ámbito Laboral, creado por la Secretaría Distrital de Gobierno.
Este avance cobra aún mayor relevancia al reconocer el contexto poblacional de la ciudad y la localidad. En Bogotá habitan 4.135.867 mujeres, y Engativá concentra 436.619 de ellas, siendo la tercera localidad con mayor población femenina, después de Kennedy y Suba. Al interior de la Alcaldía Local, esta realidad también se refleja en su equipo humano, donde actualmente el 46% son mujeres. Estas cifras reafirman la responsabilidad institucional de liderar acciones concretas que garanticen entornos seguros, libres de violencias y con enfoque de género.
“En Engativá creemos en espacios donde todas las personas, especialmente las mujeres, se sientan seguras, escuchadas y respetadas. Este protocolo no es solo un documento: es una herramienta para garantizar que ninguna persona esté sola frente a una situación de violencia”, destacó el alcalde local, Víctor Hugo Huertas Prada.
Durante la jornada se desarrolló el conversatorio “Acoso en Bogotá: reconocer y actuar”, un espacio de diálogo que permitió reflexionar sobre las violencias basadas en género en la ciudad y los avances institucionales en su prevención y atención. En este espacio se tuvo como panelistas a la Ministerio de interior, desde la coordinación del Equipo de Género y Diversidades, Secretaría de Mujer, territorialización de la prevención de violencias contra las mujeres en Bogotá, Personería Local y Policía Nacional, desde la Estación Décima de Engativá. El evento culminó con la presentación oficial del protocolo, una herramienta clave para proteger, acompañar y actuar frente a cualquier situación de violencia o acoso.
Desde la administración se tiene un mensaje claro: no se queden calladas. Alzar la voz es un acto de valentía y de cuidado colectivo. Activar los protocolos no solo protege a quien denuncia, sino que contribuye a construir un territorio seguro, equitativo y justo para todas y todos.